viernes, 12 de marzo de 2010

Distancia

Heinrik conoció a la Princesa cuando estaba acabando sus estudios en la academia, antes de su marcha a la universidad. Sus primeros años de relación fueron difíciles, pero a la vez, inmensamente felices. Marcados por la distancia y la creciente pasión que no podía resolverse de manera satisfactoria, a veces sentían una frustración que a menudo traducían en malos humos y pequeños enfados. Con el paso del tiempo, su amor, confianza y cariño se fueron haciendo más fuertes.
Ella contaba cada segundo hasta que recibía la visita de Heinrik. Él veía pasar el tiempo ante sus ojos, anhelando que llegara el momento de abrazar a la Princesa.



Llegó un verano en el que ambos disfrutaron del amor, sin kilómetros de por medio. Por aquellos días Heinrik descubrió una cualidad mágica en su ser. Se dio cuenta una noche en la playa. El mar estaba tranquilo y la luna llena iluminaba el dulce rostro de la Princesa. Allí estaba ella, bajo la luna, a la orilla del mar. Su silueta resplandecía como si un halo místico la envolviera, su nombre representaba la pureza y transparencia de su corazón. Ella volvió la mirada hacia Heinrik, y susurrándole al oído le dijo:
-Deseo que esta noche sea eterna.


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Silent Knight

Silent Knight
heart of a knight, soul of a wolf