domingo, 14 de marzo de 2010

Caos

En ocasiones, Heinrik se paraba a pensar en los orígenes de su relación con la Princesa. Se sentía tremendamente afortunado por haber encontrado a su alma gemela. Otros muchos lo habían intentado, pero en vano, seguían perdidos en la soledad del tiempo y el espacio. También recordaba el inicio de aquel eterno viaje. Pero no todos fueron buenos momentos. Tiene muy presente y no olvida el hecho de que un día, por miedo al dolor que la Princesa pudiera causarle, y temiendo al fuerte sentimiento que comenzaba a sentir por ella, creyó que lo mejor era rechazarla, apartarla cautelosamente de su vida, para que su inmenso amor no pudiera dañarlo. Actuando de forma injusta y egoísta creyó que su defensa lo haría más feliz. Ese día la Princesa rompió a llorar, desconsolada se preguntaba cuál era su error, que había hecho para merecer el rechazo de Heinrik, cuando por aquel entonces, ella comenzaba a entregarle su corazón.

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Hay acciones que nos marcan de por vida, acciones que en el momento no somos conscientes de su repercusión. Hay quien dice que el aleteo de las alas de una mariposa en Pekín, puede provocar una tormenta en New York. Si un hecho tan simple puede cambiar la vida de una persona...¿qué podría cambiar una decisión importante?

viernes, 12 de marzo de 2010

Distancia

Heinrik conoció a la Princesa cuando estaba acabando sus estudios en la academia, antes de su marcha a la universidad. Sus primeros años de relación fueron difíciles, pero a la vez, inmensamente felices. Marcados por la distancia y la creciente pasión que no podía resolverse de manera satisfactoria, a veces sentían una frustración que a menudo traducían en malos humos y pequeños enfados. Con el paso del tiempo, su amor, confianza y cariño se fueron haciendo más fuertes.
Ella contaba cada segundo hasta que recibía la visita de Heinrik. Él veía pasar el tiempo ante sus ojos, anhelando que llegara el momento de abrazar a la Princesa.



Llegó un verano en el que ambos disfrutaron del amor, sin kilómetros de por medio. Por aquellos días Heinrik descubrió una cualidad mágica en su ser. Se dio cuenta una noche en la playa. El mar estaba tranquilo y la luna llena iluminaba el dulce rostro de la Princesa. Allí estaba ella, bajo la luna, a la orilla del mar. Su silueta resplandecía como si un halo místico la envolviera, su nombre representaba la pureza y transparencia de su corazón. Ella volvió la mirada hacia Heinrik, y susurrándole al oído le dijo:
-Deseo que esta noche sea eterna.


Silent Knight

Silent Knight
heart of a knight, soul of a wolf