jueves, 11 de febrero de 2010

Olvidar


Sucedió porque Heinrik cometió un error. No sólo uno. Cometió muchos errores mientras estuvieron juntos, hace muchos años. Los recuerdos de su relación han devenido confusos, han cambiado por completo, salvo uno; la Princesa alejándose de él y su trenza azotándole con desprecio.
Él sabe que ella intentó ser comprensiva, ¿pero quién puede ignorar una mentira culpable, una puñalada trapera? Ese error cambiará la relación sin remedio, incluso si hemos aprendido de los errores y no los volvemos a repetir. Los ojos de la Princesa se estrecharon. Se volvió más distante.

Nuestro mundo, con sus reglas de causalidad, nos ha enseñado a no ser generosos: si perdonamos con facilidad, podemos acabar malheridos. Si hemos aprendido de un error, y gracias a eso somos mejores personas, ¿no deberían recompensarnos por lo aprendido, en lugar de castigarnos por nuestro error?
¿Y si nuestro mundo funcionara de otra manera? Supón que pudiéramos decirle: "No sentía lo que acabo de decir." y ella diría: "No importa, lo comprendo", y no se alejara para perderse en el tiempo, y la vida continuara su curso como si nunca hubiéramos dicho esas cosas. Podríamos eliminar el daño y, aún así, aprender del error.

Heinrik y la Princesa descansan en el jardín del castillo, se ríen, ponen nombres a las estrellas del cielo. Se ocultan los errores el uno al otro, los guardan entre los pliegues del tiempo, a salvo.

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Silent Knight

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heart of a knight, soul of a wolf