
Hace muchos años, Heirink dejó atrás a la Princesa. La besó en el cuello, recogió su bolsa de viaje y salió caminando lentamente por la puerta. En cierto modo se arrepiente de eso, pero no comprende como la Princesa no impidió su marcha. Ahora ha emprendido un viaje para encontrarla, y mostrarle lo triste que fue, lo amargo de aquellos años de dolor, de arrepentimiento y de impotencia.
Durante mucho tiempo, su relación había sido feliz. Ella había sido sobreprotectora, repelía sus errores antes de que tocasen a Heinrik. Así mismo, controlando estrictamente sus errores, él la complacía.
Pero estar completamente protegido por la comodidad de un amigo fiel es un modo de existencia que conlleva graves implicaciones. Para complacerla perfectamente, él debe entenderla perfectamente. De ese modo, Heinrik no debería desafiar sus expectativas y huir de ella.
La bondad de la Princesa lo ha rodeado durante toda su relación, y los logros de la vida de Heinrik no irán más allá del mapa que ella ha dibujado. Heinrik necesitaba que no pudieran dibujar su destino, necesitaba sentirse libre y a la vez sentía placer anhelando un futuro incierto y lleno de desafíos, creía que debía ser independiente para luchar y vencer esos desafíos, sin la ayuda de la Princesa. A veces sentía la necesidad de ser inmune al cariño de la Princesa, en cierto modo no quería sentirse tan querido e imprescindible.
En la distancia, Heinrik vuelve su mirada atrás y ve un castillo donde las banderas ondean incluso sin viento, banderas de luto...se puede ver como un rayo de luz, como si de esperanza se tratase, atraviesa una de las ventanas del castillo, la ventana de la Princesa, aquella que un día brillaba sin luz artificial. Algo de magia, nos gusta creer que el amor es mágico.
El tiempo, al igual que algunos misterios, es eterno. Si las huellas que deja el amor en el corazón, son eternas, podemos pensar que hay cosas que nunca cambiarán, que son para siempre.
Durante mucho tiempo, su relación había sido feliz. Ella había sido sobreprotectora, repelía sus errores antes de que tocasen a Heinrik. Así mismo, controlando estrictamente sus errores, él la complacía.
Pero estar completamente protegido por la comodidad de un amigo fiel es un modo de existencia que conlleva graves implicaciones. Para complacerla perfectamente, él debe entenderla perfectamente. De ese modo, Heinrik no debería desafiar sus expectativas y huir de ella.
La bondad de la Princesa lo ha rodeado durante toda su relación, y los logros de la vida de Heinrik no irán más allá del mapa que ella ha dibujado. Heinrik necesitaba que no pudieran dibujar su destino, necesitaba sentirse libre y a la vez sentía placer anhelando un futuro incierto y lleno de desafíos, creía que debía ser independiente para luchar y vencer esos desafíos, sin la ayuda de la Princesa. A veces sentía la necesidad de ser inmune al cariño de la Princesa, en cierto modo no quería sentirse tan querido e imprescindible.
En la distancia, Heinrik vuelve su mirada atrás y ve un castillo donde las banderas ondean incluso sin viento, banderas de luto...se puede ver como un rayo de luz, como si de esperanza se tratase, atraviesa una de las ventanas del castillo, la ventana de la Princesa, aquella que un día brillaba sin luz artificial. Algo de magia, nos gusta creer que el amor es mágico.
El tiempo, al igual que algunos misterios, es eterno. Si las huellas que deja el amor en el corazón, son eternas, podemos pensar que hay cosas que nunca cambiarán, que son para siempre.

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